El análisis que espero resuelva todas vuestras dudas sobre Crimson Desert: después de jugar más de 120 horas y sin llegar al final de la campaña, puedo decir que es un juego enorme que no tiene mucho sentido, una auténtica barbaridad. Técnicamente es brutal, uno de los mundos abiertos más bonitos y vivos que he experimentado, con un espectacular combate de acción cargado de combos, mecánicas y puzles que te hacen explotar la cabeza y a la vez darte un subidón de dopamina. Es un juego que me ha enamorado, pero con el que mantengo una pequeña relación de amor-odio, ya que cuenta con algunas mecánicas, decisiones de diseño y bordes puntiagudos que pueden minar la moral de más de uno. Aun así, son detalles menores, asperezas que fácilmente podrían ser pulidas en poco tiempo por el estudio. Haré lo posible por explorarlo todo lo que pueda y dar mi sincera opinión, que espero os guste. Así que, sin más, vamos al lío…