StarRupture llega al Early Access con una ambición clara: unir supervivencia, exploración, combate y gestión industrial en un mismo paquete, apuntando directamente a referentes como Satisfactory, Minecraft o No Man’s Sky. El resultado, en su estado actual, es un juego con una base muy prometedora, capaz de ofrecer decenas de horas de diversión, pero también marcado por problemas de diseño, accesibilidad y calidad de vida que pesan más de lo que deberían.
Un planeta enorme con identidad propia
La acción nos traslada a Arcadia-7, un mundo hostil explotado por una megacorporación donde el objetivo principal es simple en apariencia: sobrevivir, extraer recursos y construir. No hay una narrativa tradicional que guíe cada paso, sino un enfoque ambiental y fragmentado: restos de colonias, correos electrónicos abandonados, comentarios de la IA GAL y pequeños detalles que sugieren que este planeta esconde mucho más de lo que parece.
Este planteamiento funciona bien sobre el papel, pero en la práctica la información llega tarde o mal explicada, especialmente en las primeras horas. El lore resulta interesante y tiene potencial, aunque todavía necesita más presencia y contexto para generar verdadero apego.

Jugabilidad: cuando todo encaja… y cuando no
El gran punto fuerte de StarRupture está en su núcleo jugable. El sistema de extracción y procesado de recursos es sorprendentemente adictivo, especialmente gracias a su enfoque logístico basado en “arrastre”: las máquinas piden los materiales que necesitan, evitando atascos y haciendo que las cadenas de producción sean más limpias y comprensibles incluso para jugadores novatos.
La construcción de raíles y fábricas resulta muy satisfactoria, casi hipnótica, y se complementa bien con la exploración y el combate. El manejo del personaje es ágil, con doble salto desde el inicio, y recorrer el planeta tiene un punto terapéutico que invita a perderse por sus llanuras, lagos y barrancos.

El ciclo de las rupturas solares es, sin duda, la mecánica estrella. Estas llamaradas arrasan el planeta periódicamente, obligando a refugiarse mientras todo se calcina, para después dar paso a una fase de calma y regeneración. No solo es un elemento visualmente potente, sino que estructura el ritmo de juego y aporta tensión constante.
El combate cumple sin destacar en exceso, pero las armas se sienten bien y el sistema de modificaciones permite especializar roles, algo especialmente atractivo en cooperativo, que es claramente donde el juego brilla de verdad.

El gran problema: onboarding y calidad de vida
Donde StarRupture tropieza con fuerza es en la experiencia de usuario. El tutorial existe, pero para muchos jugadores resulta insuficiente: no explica con claridad sistemas básicos como el inventario, el hambre, la hidratación o la gestión de recursos. Esto no se siente como un reto, sino como falta de información.
A esto se suman numerosos problemas de calidad de vida:
- Inventario muy limitado y poco intuitivo.
- Crafting que no usa recursos del almacenamiento.
- Ausencia de atajos básicos (como shift-click).
- Texto excesivamente pequeño.
- Colocación de estructuras poco clara y a veces errática.
- Falta de opciones de personalización (personaje, dificultad, mundo).
Ninguno de estos fallos es insalvable, pero juntos generan una fricción constante que empaña una experiencia que, en el fondo, quiere ser accesible y disfrutable.

Apartado audiovisual: atmósfera irregular
Visualmente, StarRupture es competente. No deslumbra por músculo técnico, pero sí por dirección artística, uso del color y contrastes entre naturaleza alienígena y estructuras industriales. Las rupturas destacan con fuerza y aportan momentos realmente memorables.
El sonido, en cambio, es inconsistente. La música acompaña bien y refuerza la atmósfera, pero a veces resulta demasiado invasiva. Falta ambientación natural que haga sentir el planeta vivo, y algunos efectos —como los sonidos al comer o beber— pueden resultar molestos, incluso problemáticos para la accesibilidad. El doblaje cumple, aunque se nota claramente que está en una fase muy temprana.

Conclusión
StarRupture es un juego con un potencial enorme, sustentado por un sistema de fábricas muy bien pensado, un mundo gigantesco y una idea central —las rupturas— realmente brillante. Al mismo tiempo, su lanzamiento en Early Access se siente precipitado: demasiados problemas de UX, tutorialización y pulido impiden que esa ambición termine de despegar.
La buena noticia es que nada de esto parece irresoluble. Creepy Jar ya demostró con Green Hell que sabe escuchar a la comunidad y pulir sus proyectos con el tiempo. Si StarRupture sigue ese camino, podría convertirse en un referente del género. Hoy, sin embargo, es una experiencia disfrutable pero irregular, recomendable sobre todo para jugadores pacientes, amantes del género y, a ser posible, con amigos para jugar en cooperativo.
Puntuación final (Early Access): 7/10