El 9 de octubre de 2026, SpaceRocket Games y Toplitz Productions lanzaron Permafrost en acceso anticipado en Steam (también disponible en GOG y Epic Games Store) a un precio de 24,99 €. Se trata de una cifra estándar para un survival de este tipo y de este momento de desarrollo. El juego llega con una propuesta clara: un sandbox de supervivencia con un fuerte componente narrativo ambientado en una Tierra postapocalíptica sumida en un invierno eterno tras la fractura de la Luna.
A diferencia de muchos survivals puramente sandbox, Permafrost apuesta por una estructura más lineal y narrativa. Interpretamos a Rook, un ingeniero atraído al mundo helado por una señal de radio de un viejo amigo. El juego nos guía por distintos asentamientos de NPCs, donde conocemos sus historias y, poco a poco, vamos desentrañando los secretos de este mundo. No se trata de un relato que nos arrastre de forma obligatoria; el mapa sigue siendo abierto y podemos avanzar a nuestro ritmo, explorando, construyendo o dedicándonos a las misiones secundarias según nos apetezca. Las localizaciones destacan especialmente: se trata de un mapa creado a mano, con zonas bien diferenciadas y un sentido de lugar que se agradece frente a los mundos generados proceduralmente.
El ciclo de juego es el clásico del género, bien ejecutado. Recolectamos materiales (talar, minar, cazar), construimos una red de refugios, fabricamos equipamiento y nos aventuramos cada vez más lejos. El verdadero enemigo, sin embargo, es el frío. El mapa está dividido en zonas de distintas temperaturas, y gestionar el calor, la ropa, las hogueras y el momento de aventurarse es parte esencial del encanto. El sistema de temperatura y la meteorología dinámica aportan tensión constante y dan sentido a la preparación previa a cada expedición.
El contenido actual ronda las 15-20 horas de historia principal y secundarias, algo razonable para un acceso anticipado que, según los desarrolladores, se mantendrá al menos 12 meses. Hay varios biomas, cientos de objetos, recetas de crafteo y un sistema de construcción funcional. El número de criaturas y enemigos es todavía limitado, y el combate (tanto a distancia como cuerpo a cuerpo) se siente bastante tosco, pero la base de la supervivencia y la exploración funciona bien.
En el apartado multijugador, el juego ofrece cooperativo de hasta 4 jugadores. Por el momento no hay servidores dedicados oficiales: una persona aloja la partida y el resto se conecta a ella. La experiencia cooperativa es correcta y permite dividir tareas de forma natural (construcción, exploración, caza), aunque tiene las limitaciones habituales del peer-to-peer. Uno de los puntos más interesantes es el compañero canino: un perro rescatado que sirve de sistema de alerta temprana, explora y carga suministros. Lástima que en multijugador solo haya un perro por mundo (pertenece al anfitrión); sería un sistema mucho más rico si cada jugador pudiera tener el suyo.
Como es habitual en un acceso anticipado, hemos encontrado bugs durante las primeras horas. Algunos afectaban a misiones y progresión, aunque el equipo ha ido solucionándolos de forma relativamente rápida mediante parches. El rendimiento es aceptable en equipos recomendados, y la atmósfera visual —ciudades congeladas, auroras, la Luna fracturada en el cielo— resulta convincente y ayuda a sumergirse en el escenario.
Permafrost es, a día de hoy, un juego con gran potencial. Tiene una ambientación sólida, un ciclo de supervivencia bien planteado y una narrativa que da dirección sin eliminar la libertad. Aún está verde: el contenido es limitado, algunos sistemas necesitan pulido y el multijugador carece de servidores dedicados. Si te gustan los survivals con clima hostil y no te importa esperar a que madure, vale la pena entrar ahora. Si prefieres una experiencia más completa, el Early Access de SpaceRocket Games da buenas razones para seguirlo de cerca.




