Desde hoy mismo ya se encuentra disponible en acceso anticipado Windrose, la nueva apuesta de supervivencia cooperativa (de 1 a 8 jugadores) del estudio Kraken Express. Tras seguirle la pista durante meses, por fin podemos sumergirnos en este archipiélago que, curiosamente, no siempre fue lo que vemos hoy.
Una evolución necesaria: de MMO a survival cooperativo
Originalmente anunciado como Crosswind, el proyecto nació con la ambición de ser un MMO free-to-play. Sin embargo, el equipo de desarrollo demostró una agilidad poco común en la industria al escuchar el feedback de la comunidad y pivotar hacia un formato de supervivencia más contenido. Para un estudio independiente, gestionar un MMO suele ser una receta para el desastre; este cambio de rumbo le ha sentado de maravilla al título, algo que ya se intuyó tras las excelentes críticas de su demo en el pasado Steam Next Fest.
Los primeros pasos: supervivencia pura y dura
Al empezar, Windrose se siente como un survival clásico. Aparecemos sin nada en una isla desierta y el ciclo inicial resulta familiar pero satisfactorio: recolectar madera y piedra para levantar nuestro primer refugio, construir mesas de artesanía y mejorar el equipo básico.
El mapa está compuesto por un archipiélago generado de forma procedural, aunque los puntos de interés están diseñados a mano. Esto ofrece un equilibrio interesante: el mundo se siente fresco en cada partida, pero los lugares clave mantienen una calidad de diseño intencional, aunque su ubicación varíe para cada jugador. Actualmente, el acceso anticipado ofrece tres biomas distintos, cada uno custodiado por un jefe final que actúa como «puerta» para el progreso tecnológico, en una estructura que recuerda inevitablemente al exitoso Valheim.
Progresión: adiós al farmeo de enemigos
Uno de los puntos más interesantes de Windrose es cómo gestiona el avance del personaje. Aquí la experiencia no se obtiene matando enemigos, lo que impide el «farmeo» infinito para romper la dificultad. Para subir de nivel, debemos explorar y completar misiones, tanto principales como secundarias.
Al subir de nivel, podremos mejorar estadísticas como salud, aguante o daño. Además, contamos con un círculo de habilidades pasivas que nos permite especializarnos en estilos de juego agresivos, defensivos, a distancia o cuerpo a cuerpo. Es un sistema orgánico que recompensa la curiosidad por encima de la repetición.
Vida pirata: combate naval y facciones
El juego brilla especialmente cuando desbloqueamos nuestro primer barco. A partir de ahí, el mundo se abre y entran en juego las cuatro facciones del archipiélago. Al ganar reputación con ellas —ya sea entregando botín o hundiendo barcos rivales—, desbloqueamos recetas exclusivas y cosméticos. Lo mejor es que avanzar con una facción no bloquea a las demás, permitiéndonos completar todo el contenido a nuestro ritmo.
El combate naval tiene un enfoque más arcade que simulador. Contamos con tres clases de barcos, cada una con tres variantes. Un detalle importante es que, a diferencia de Sea of Thieves, donde la tripulación se coordina en un solo navío, aquí cada jugador maneja su propio barco. Aunque puedes subir al barco de un amigo y disparar sus cañones, la experiencia está pensada para que cada usuario comande su flota.
- Abordajes: Cuando dañamos lo suficiente a un rival, podemos elegir entre hundirlo o abordarlo. El abordaje nos obliga a luchar cara a cara contra los NPCs enemigos, pero las recompensas son significativamente mejores.
Un diseño centrado en la comodidad del jugador
Kraken Express parece tener una guerra declarada contra el tedio. Han implementado numerosas funciones de calidad de vida que agilizan mucho la experiencia:
- Podemos llamar a nuestro barco en cualquier costa y aparecerá al instante.
- Existe el viaje rápido entre puertos desbloqueados.
- Al fabricar objetos en la base, el sistema detecta automáticamente los materiales en los cofres de almacenamiento.
Luces y sombras del acceso anticipado
Como es de esperar, Windrose todavía tiene camino por recorrer. Mecánicas como la mejora de la tripulación, la gestión avanzada de barcos o la agricultura se encuentran en versiones muy primordiales. La historia, narrada mediante diálogos de texto sin voces, es funcional pero sencilla, cumpliendo el rol de guía sin grandes alardes narrativos.
Sin embargo, el contenido es sólido. El estudio estima unas 50 horas de juego, una cifra que fácilmente puede quedarse corta si te detienes a construir y decorar (el sistema de construcción es muy profundo, con un nivel de «comodidad» que otorga beneficios al personaje).
Conclusión
Windrose aterriza con una base sorprendentemente estable y libre de los bugs catastróficos que suelen asolar el género en sus lanzamientos. Si Kraken Express mantiene el ritmo de actualizaciones y pule los sistemas actuales —al estilo de lo que hizo Enshrouded—, podríamos estar ante uno de los mejores survivals de temática pirata del mercado. Las bases son excelentes; ahora solo queda ver hacia dónde sopla el viento.




