Durante los últimos días hemos tenido la oportunidad de ponernos a los mandos de la versión de lanzamiento de John Carpenter’s Toxic Commando, el nuevo título que aterriza en PC y consolas este 12 de marzo. La premisa es sencilla y directa: un shooter cooperativo donde un equipo de mercenarios con mucha actitud debe enfrentarse a hordas interminables para salvar el mundo (y, de paso, su propio pellejo).
El sello de Saber Interactive: cantidad y caos
Desarrollado por Saber Interactive, el juego repite una fórmula que el estudio domina a la perfección. Tras el éxito de World War Z y el reciente Space Marine 2, vuelven a utilizar su motor propietario capaz de poner en pantalla a cientos de enemigos simultáneos. Esa sensación de estar a punto de ser arrollado por una marea de monstruos es, sin duda, la marca de la casa.
Para enfrentarnos a este caos, contamos con cuatro personajes carismáticos (Walter Irons, Ruby Pelicano, Cato Arman y Astrid Xu) que desprenden esa personalidad de película de acción ochentera tan propia de John Carpenter. Lo interesante es el sistema de personalización: primero eliges a tu personaje por su estética o frases, y luego seleccionas una de las cuatro clases disponibles:
- Asaltante: Pura potencia de fuego.
- Sanador: El seguro de vida del equipo.
- Ingeniero: Soporte técnico y táctico.
- Defensor: El muro contra el que chocan las hordas.
Cada clase tiene su propia habilidad activa y un árbol de pasivas bastante generoso que permite ir moldeando nuestro estilo de juego conforme ganamos experiencia.
Barro, vehículos y balas
Lo que realmente diferencia a Toxic Commando de otros shooters «pasilleros» es la herencia de títulos como SnowRunner o MudRunner. Saber ha mezclado la conducción en terrenos difíciles con la acción frenética, y el resultado funciona sorprendentemente bien. Los mapas son más abiertos, dándonos una libertad de objetivos que se agradece muchísimo.
Sin embargo, nos queda una sensación agridulce: parece que solo han rascado la superficie. El sistema de vehículos y los mapas abiertos daban para mucho más. Echamos de menos una mayor variedad de objetivos secundarios, pequeños puzles ambientales o asaltos más complejos que sacaran partido real a toda esa libertad.
Una campaña que sabe a poco
No vamos a andarnos con rodeos: el juego se nos ha hecho corto. Con solo 8 misiones de campaña (más la introducción), la experiencia se pasa volando. Si bien la narrativa tiene una base que podría ser interesante, se queda en algo muy superficial, limitada a cinemáticas breves al inicio y al final de cada partida.
Eso sí, la rejugabilidad viene de la mano de la dificultad (Historia, Normal, Difícil y Muy Difícil) y el sistema de progresión. Al terminar cada misión, recibiremos moneda para mejorar armas y desbloquear accesorios. También hay una vertiente estética con colores y skins para personajes y vehículos, aunque las más codiciadas están bloqueadas tras una moneda especial que solo se consigue en las dificultades más altas.
Un multijugador sólido como una roca
Se nota que en Saber Interactive ya son veteranos en esto de jugar con amigos. El juego incluye todo lo que hoy en día debería ser obligatorio pero que muchos olvidan: matchmaking fluido, chat de texto, sistema de ping, emotes y la posibilidad de unirte a una partida en curso o reconectarte si sufres una caída.
Jugar con la IA es posible, pero se nota «justita». Este es un juego diseñado por y para el cooperativo; la contundencia del gunplay brilla de verdad cuando coordinas disparos con tus amigos.
Conclusión: ¿Para quién es este juego?
John Carpenter’s Toxic Commando es exactamente lo que esperas: tiros por doquier y violencia desinhibida. No viene a revolucionar el género ni es el «nuevo GOTY», pero es tremendamente satisfactorio. Pecar de falta de contenido es su mayor lastre actual, pero considerando que no sale a precio completo y viendo el historial de apoyo post-lanzamiento que tuvo World War Z, el margen de mejora es enorme.
Nota: 7,5
Lo mejor
- Llega traducido y con subtítulos en español.
- La acertada mezcla de vehículos y mapas semiabiertos.
- Un sistema cooperativo robusto y bien pensado (unirse rápido, reconexión, pings).
- Buena variedad de armas y modificaciones.
Lo peor
- La campaña se hace corta (solo 9 misiones).
- Se podría haber sacado mucho más partido a los vehículos.
- La historia es excesivamente floja y superficial.





