Foxhole, el ambicioso simulador de guerra persistente donde cada soldado es un jugador real, se prepara para su cambio más radical hasta la fecha. El próximo 9 de febrero, el estudio Siege Camp lanzará Airborne, una actualización masiva que expande el conflicto terrestre y naval hacia el espacio aéreo, creando un campo de batalla integrado por tierra, mar y aire.
Esta actualización coincide con la celebración de los diez años de desarrollo de Foxhole, un proyecto que ha crecido a través de 62 actualizaciones gratuitas y que ahora alcanza su madurez definitiva con la aviación.
Logística y combate: El cielo también depende de la industria
Fiel a la esencia del juego, los aviones no aparecerán de la nada. Los jugadores deberán colaborar para fabricar, armar y reparar escuadrones de aviones de reconocimiento, cazas y bombarderos en instalaciones terrestres, hangares y aeródromos construidos por la propia comunidad.
Cada rol en el aire será desempeñado por un jugador: desde el piloto que maniobra en combates aéreos hasta los artilleros que defienden la posición o la tripulación de tierra que gestiona el reabastecimiento.
Paracaidistas: Infiltración tras las líneas enemigas
La llegada de la aviación introduce una nueva dinámica táctica: los paracaidistas. Las escuadras podrán ahora desplegarse tras las líneas hostiles para sabotear infraestructuras y cortar las líneas de suministro enemigas. Para contrarrestar esta amenaza, el juego añade sistemas de defensa aérea, instalaciones de radar y emplazamientos antiaéreos para detectar y derribar incursiones antes de que toquen tierra.
Expansión naval y portaaviones
El frente marítimo no se queda atrás. La actualización incluye un rediseño naval con nuevas clases de barcos y la incorporación de los portaaviones. Estas colosales bases móviles permitirán lanzar misiones aéreas desde mar abierto, lo que añade una capa estratégica vital en las nuevas regiones de islas y áreas marítimas expandidas.
Un mundo renovado
Además del contenido bélico, Airborne trae consigo una mejora visual significativa y una expansión del mapa mundial con nuevas islas y territorios costeros, diseñados específicamente para aprovechar la profundidad de las maniobras navales y aéreas.
El 9 de febrero, Foxhole dejará de ser un juego de trincheras y convoyes para convertirse en una experiencia de guerra total donde mirar al cielo será tan importante como vigilar el frente.