El veterano simulador de guerra persistente Foxhole celebra su décimo aniversario por todo lo alto. Siege Camp ha lanzado hoy Foxhole Airborne, una de las actualizaciones gratuitas más ambiciosas de su historia, que finalmente rompe las barreras de la tierra y el mar para llevar el conflicto a los cielos.
Tras una década de conflictos a gran escala, Foxhole da el salto definitivo con la llegada de las operaciones aéreas. A partir de hoy, los miles de jugadores que participan simultáneamente en su guerra persistente deberán mirar hacia arriba: los aviones no son solo un añadido visual, sino una nueva capa táctica totalmente integrada en la logística y el combate del juego.
Combate aéreo y logística de vuelo
Al igual que cada bala y cada tanque en Foxhole, los aviones deben ser fabricados, armados y pilotados por jugadores. La actualización introduce:
- Escuadrones de jugadores: Cazas, bombarderos y aviones de reconocimiento que requieren tripulaciones coordinadas (pilotos y artilleros).
- Personal de tierra: Las fuerzas aéreas no pueden operar sin equipos en tierra que reparen los daños y reabastezcan de munición a los aviones entre cada salida.
- Defensa antiaérea: Para contrarrestar la amenaza, se han implementado instalaciones de radar y emplazamientos de artillería antiaérea.
Paracaidistas: El terror tras las líneas enemigas
Una de las adiciones más disruptivas son los paracaidistas. Ahora, los escuadrones pueden ser lanzados tras las líneas enemigas para sabotear líneas de suministro y desestabilizar la logística del bando contrario, creando situaciones de juego dinámicas que obligarán a los ejércitos a proteger no solo el frente, sino también su retaguardia.
Expansión naval y mejoras visuales
La guerra también se expande en el océano con la introducción de portaaviones, bases móviles que permiten lanzar ataques aéreos desde cualquier punto del mar. Para acompañar este despliegue, el mundo de Foxhole ha crecido con nuevas regiones marítimas e islas, además de recibir una mejora visual completa que redefine la atmósfera del campo de batalla.