Día 12, el último de los Doce días de Firefall

Día 12 y último de los Doce días de Firefall, una iniciativa de Red 5 Estudios para dar a conocer más un poco de la historia de fondo de Firefall.

El Arclight

Yo estaba contratado por la empresa Centauri para trabajar en Alpha Prime. Estaban planeando abrir una universidad en la ciudad de Ichizoku para los niños en edad de estudiar residentes en Alpha Prime. El encargado fue el jefe del departamento de historia, y el sueldo superó a cualquiera visto en la tierra. Desde mi infancia soñaba con ver otros mundos. No pasó mucho tiempo para que yo aceptara.

Partí para el CMS Arclight y me dirigí hacia la montaña de humo, Brasil, donde tuve la oportunidad de montar la famosa Torre de Ícaro. Omnidyne modernizó el equipo de la Montaña de Humo en el que es el ascensor más largo del mundo. Apodada la Torre de Ícaro por Arclight, su desafío fue llegar a Alpha Prime a través de Arcfolding, y el proyecto actuó como columna vertebral para el transporte de estructuras y componentes a la órbita para montaje en un astillero orbital.

Teniendo miedo a las alturas, el viaje se convirtió rápidamente en algo desconcertante a medida que se elevaba por encima de Brasil. Pero como el viaje continuó y la tierra empezó a emborronarse mezclándose con el entorno dando lugar claramente al dibujo de América del Sur, mis temores comenzaron a bajar y mi atención se centró en lo que estaba por encima de mí. El Arclight era una enorme isla de tecnología flotando tranquilamente en el espacio. Era un pensamiento extraño de creer que este leviatán fuera construido por el ser humano en tan poco tiempo.

El Arclight era más grande que la CMS Aegis, Victoria y Wei-Ling juntas. Los reactores de doble potencia que alimentaban el motor del Arcfolding requerían un enorme espacio. Se dijo que el motor, conocido como el Schwarzschild 1 fue diseñado para transmitir la misma potencia que el Sol durante cinco segundos. Por supuesto para entregar toda esa potencia se necesitan grandes cantidades de crystite.

Cuando llegué a la cima de la cadena orbital acompañado por un grupo de compañeros, nos esperaban una serie de góndolas, donde después de esperar unos minutos nos dieron permiso para acceder al Arclight. La seguridad era bastante fuerte, lo cual era comprensible debido a la magnitud del proyecto, tanto en tamaño e importancia, pero me las arreglé para pasar a través con bastante facilidad con un rápido escaneo biométrico.

En el momento en el que me embarqué en el Arclight me mostraron mi habitación, una acogedora cabina que estoy compartiendo con un geólogo de la India. Después de instalarme decidí explorar la nave un poco.

Pronto descubrí que el Arclight era más que una nave, era toda una ciudad orbital, desde pequeñas tiendas hasta abarrotados bares. Incluso tiene su propio sistema de tranvías. He oído que el Aegis y Wei-Ling también estaban equipados con estos servicios pero no puedo imaginarme haber sido más complacido que en el Arclight.

Durante el paseo me detuve en una cafetería con una gran ventana que daba a la Tierra. Allí tuve el placer de hablar con un mecánico que había estado trabajando en el Arclight más de un año. Fue bastante amable y me estuvo contando como fue la construcción de este buque. Me interesaba saber si las reclamaciones de Omnidyne eran ciertas acerca de que el buque requería la cooperación de todo el planeta. Alrededor de cien mil trabajadores de todo el mundo fueron contratados para trabajar en el proyecto, ayudando a construir tanto la nave como todos sus componentes complementarios.

Me contó cosas del capitán de la nave, un tejano llamado Thomas Knox. Él era un experimentado capitán de la República de Texas. Espero tener la oportunidad de conocerlo mientras dure mi estancia aquí en la Arclight. Knox tiene fama de ser muy amable y cordial, lo que sería interesante para conocer su historia en las Guerras del Crystite.

Después de esta conversación con el mecánico decidí tomar un “auto-tour” guiado por el resto de la nave. Yo sin embargo no llegué muy lejos. La mayoría de los científicos se dedican a fines militares y los civiles estamos bastante restringidos. Las fuerzas militares a bordo se compone de una división entera del “Acuerdo de Centauri”: una fuerza militar conjunta dedicada a la protección de los intereses de los investigadores coloniales. Después de un rato de conversaciones triviales con un MP, llegué a estar bien informado acerca de que no habían “green-soldiers” en el Acuerdo de Centauri. La unidad completa se compone de los veteranos que fueron contratados directamente por la empresa Centauri después de su servicio en sus respectivos ejércitos.

En mi camino de regreso a mi camarote, me reía de la idea de que al menos estaríamos a salvo de un ataque por sorpresa de Marte. Por supuesto, creo que esta demostración de poder militar va más relacionada con los colonos de Alpha Prime.

Al regresar a mi camarote, decidí darle una ojeada a un folleto que dejaron en mi escritorio. Actuando con concesión con el capitán Knox, como supervisor militar fue nombrado una persona más capaz, el Almirante Orestes Nostromo. Recuerdo haber oído historias sobre el almirante durante mi investigación sobre las Guerras del Crystite. Es un eufemismo decir que es cualquier cosa que no sea un héroe nacional entre la Unión Europea.

También me complace ver que una vez en la órbita profunda se llevará a cabo un homenaje a la nave. Entre los asistentes se incluyen la doctora Mitra Batsheba, una científica que conocí durante mi estancia en Cambridge, ejecutivos de Omnidyne y representantes de los inversores de la empresa Centauri. No veo una mención a Adriano Ashworth, pero aun así veo que sería un evento interesante a donde asistir. Por lo menos será interesante para reunirse con un público tan interesante.

La nave zarpa desde el muelle orbital para reabastecerse mañana. Desde allí comenzaremos nuestro recorrido por varios tramos hasta llegar a Alpha Prime. Estamos programados para llegar a nuestro destino en unos ocho días.
No puedo dejar de sentir como si las tensiones y los odios creados desde el Firefall finalmente se están evaporando.

Por una vez, el mundo parece superarse con esperanza.

Aris Holden – Historiador
Fuente | http://www.firefall.es/

Soy un apasionado de los MMORPG. He jugado a casi todos los que han visto la luz. Al final, cambié muchas de las horas de vicio por compartir noticias y contenidos sobre este mundillo.

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